Cuando Alicia se despertó, ya no estaba en la sala, ahora se encontraba en una amplia explanada de hierba, solamente rota por tres árboles que se mecían suavemente por el viento. Se levantó y con gran curiosidad se acercó a los grandes árboles, y de sus ramas vio colgados brillantes aros de colores
Éstos se giraron al verla llegar y la llamaron:
-¡Eh chiquilla! ¡Aquí arriba!-gritaba uno
-¡Míranos! ¡Venga, míranos!-decía el de al lado
-Sí-contestó somnoliento el tercero-escúchanos...
-Disculpen-les preguntó Alicia ingenuamente-¿Dónde estamos?
-Es que no lo ves, niña; estamos aquí, en un árbol, colgados, elige lo que prefieras-contestó un aro azulado
-Sí,bueno...-empezó a excusarse Alicia-pero yo quería saber que lugar es éste, es decir, ¿cómo se llama?
-¡Ah bueno! Si es por eso, estamos en la colina de los árboles-dijo el aro amarillo
-¿Es esto una colina?-inquirió Alicia con un suspiro
-No, a esto se le llama la montaña de los arbustos a media tarde-explicó el aro rosado pausadamente
-Pero ése no es su nombre verdadero, había un cartel hace mucho tiempo que rezaba así: paraíso de las flores,hojas y helechos del amanecer, y así se la conocía-respondió el aro azulado otra vez y con enojo
-¿Y cuál es entonces su nombre?-les replicó Alicia con curiosidad
-No lo sabemos, hay tantos, existen muchos, invéntate tú uno-suspiraron al unísono los tres aros
-Pues si es así, no veo que es tan interesante-les espetó enojada-y si no los saben, pues me iré
Y se dio media vuelta y continuó hacia delante sin volver la vista atrás, los aros volvían a discutir sobre el verdadero nombre del lugar, y Alicia, tras andar varias horas, se encontró de frente con una gran comitiva.
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