lunes, 25 de octubre de 2010

Capítulo tercero - En el jardín

Cuando Alicia se despertó, ya no estaba en la sala, ahora se encontraba en una amplia explanada de hierba, solamente rota por tres árboles que se mecían suavemente por el viento. Se levantó y con gran curiosidad se acercó a los grandes árboles, y de sus ramas vio colgados brillantes aros de colores

Éstos se giraron al verla llegar y la llamaron:

-¡Eh chiquilla! ¡Aquí arriba!-gritaba uno
-¡Míranos! ¡Venga, míranos!-decía el de al lado
-Sí-contestó somnoliento el tercero-escúchanos...
-Disculpen-les preguntó Alicia ingenuamente-¿Dónde estamos?
-Es que no lo ves, niña; estamos aquí, en un árbol, colgados, elige lo que prefieras-contestó un aro azulado
-Sí,bueno...-empezó a excusarse Alicia-pero yo quería saber que lugar es éste, es decir, ¿cómo se llama?
-¡Ah bueno! Si es por eso, estamos en la colina de los árboles-dijo el aro amarillo
-¿Es esto una colina?-inquirió Alicia con un suspiro
-No, a esto se le llama la montaña de los arbustos a media tarde-explicó el aro rosado pausadamente
-Pero ése no es su nombre verdadero, había un cartel hace mucho tiempo que rezaba así: paraíso de las flores,hojas y helechos del amanecer, y así se la conocía-respondió el aro azulado otra vez y con enojo
-¿Y cuál es entonces su nombre?-les replicó Alicia con curiosidad
-No lo sabemos, hay tantos, existen muchos, invéntate tú uno-suspiraron al unísono los tres aros
-Pues si es así, no veo que es tan interesante-les espetó enojada-y si no los saben, pues me iré

Y se dio media vuelta y continuó hacia delante sin volver la vista atrás, los aros volvían a discutir sobre el verdadero nombre del lugar, y Alicia, tras andar varias horas, se encontró de frente con una gran comitiva.

Capítulo segundo - La sala redonda

Tras pasar la puerta, Alicia se encontró en una gran sala redondeada, cuyo suelo estaba formado por miles de círculos de colores, y cuyo techo era una amplia bóveda amarillenta. En el centro de la estancia se alzaba un disco dorado rodeado de una luz cálida y acogedora.

"¡Qué curioso, curiosisísimo!"-pensó Alicia, quien avanzaba hacia el objeto pausadamente, admirando los colores y las formas de la habitación. Al llegar al centro de la sala vio como la luz surgía de debajo de una baldosa y como se perdía en lo alto.Al no ver nada más, Alicia miró detenidamente el disco y alargando con curiosidad una mano lo agarró.

Al instante, el rayo de luz desapareció y la sala empezó a moverse rápidamente. Alicia se asustó y corrió hacia la pared al ver como un gran agujero se expandía desde el centro de la sala hasta las paredes.

Después sólo sintió como caía y caía y caía sin detenerse...

domingo, 10 de octubre de 2010

Capítulo primero - El agujero del árbol

 Era una bella tarde de verano pero Alicia se aburría, de nada le servían los libros de Aritmética, Escritura, Historia y Naturaleza; su hermana se los había traído para que repasase lo estudiado durante el curso pero Alicia se había distraído con una mariposa que revoloteaba en el suave aire.
La mariposa se fue volando hacia un árbol que se erguía solemne en medio del prado y se posó en la corteza del mismo; Alicia, pensando que sería más divertido seguirla que escuchar a su hermana, se levantó sin hacer ruido y se acercó sigilosa al árbol con intención curiosa de ver al diminuto insecto y trató de tocarlo, pero ésteflotó a su alrededor y se introdujo en el interior del viejo roble a través de un gran agujero en la corteza.
Alicia, decidida a coger la mariposa, dio tres pasos atrás y se lanzó al agujero, sorprendentemente no se golpeó contra nada sino que, impulsada por un fuerte viento del interior del árbol, fue catapultada hacia el cielo como una bala de cañón.

Mientras subía y subía como una flecha, Alicia miró hacia abajo y vió como el prado y su hermana se alejaban de ella, acto seguido dirigió la vista hacia el cielo y vió pájaros con las alas cerradas, nubes de piedra y estrellas antiluminiscentes ; y, acercándose cada vez más y más a ella , una gran puerta de azúcar sobre un pequeño disco esférico. Alicia orbitó alrededor del disco un par de veces y a la última cayó como una pluma sobre la superficie.

 Allí se encontró frente a frente con una solemne puerta en cuya dulce cerradura se encontraba una amarga llave que lloraba vinagre.

Alicia se le acercó y le preguntó: ¿Porqué lloras, pequeñita? ¿Qué te ocurre?
La llave la miró y le respondió altivamente: Yo no lloro, me lloran los ojos, ¿no lo ves?
Alicia se sorprendió de la respuesta y curiosamente la conminó a seguir.
-Yo sé que no lloro porque no estoy triste, lloraría si estuviese triste, pero como no lo estoy me lloran los ojos, ¿me comprendes?
- Sí, algo así-respondió Alicia un poco pensativa-¿te importaría moverte un poco? Quisiera pasar dentro de la puerta, por favor.
- ¿Cómo moverme si estoy aquí metida? No puedo salir, a menos que tú me gires. Y además no puedes pasar dentro de la puerta.
-¿No? ¿Porqué no puedo pasar dentro? No sé adónde ir-dijo Alicia.
 -No puedes pasar dentro, sólo puedes pasar a través de la puerta. Pero no sé que hay más allá de la puerta- corrigió la llave a Alicia.
-Pues entonces déjame pasar-gritó Alicia, ya cansada del juego.
-Gírame, gírame, gírame, y pasarás-clamó la llave.

Alicia agarró la llave y la giró con fuerza, acallando sus sollozos, y abriendo la puerta. Al momento un cartel apareció sobre la puerta: Puerta a Discolandia.

Introducción a la obra

Como buenos lectores infantiles todos hemos leído "Alicia en el País de las Maravillas" y/o "Alicia a través del espejo", y seguro que hemos soñado con nuevas aventuras de Alicia.
Yo, en este blog, es lo que pienso hacer, creando nuevas historias y personajes.
Espero que os guste y que lo disfrutéis con muchísimo placer.